Supongamos que Laura, la dueña de la empresa Bajo del Mar, no tenía el dinero necesario para pagar ni a sus empleados ni los servicios públicos de sus almacenes. Después de pensarlo, decidió contactar a una entidad financiera para que le ayudara a conseguir liquidez, la cual podía obtener vendiendo uno de sus locales. Como ella no tenía intención de perder su clientela al trasladar su negocio a otro lugar, el banco le ofreció la opción de pagar un arriendo mensual a la entidad, para seguir haciendo uso del inmueble durante un periodo de 2 años.

Laura decidió aceptar esta forma de financiamiento y le vendió el local a la entidad financiera y recibió su dinero de contado, luego de pagar dos años de arriendo, la dueña de Bajo del Mar le compró nuevamente el local al banco y todo el dinero que había cancelado por el alquiler se descontó del valor de la propiedad.

De esta manera, Laura tuvo los recursos para sanar sus deudas a corto plazo, mantener sus productos en el mismo lugar, como si nunca lo hubiera vendido, y recuperar el inmueble. La propietaria de Bajo del Mar lo que hizo fue entregar su local en calidad de leaseback.

Esta práctica, que también es conocida como retroleasing, consiste entonces en que el propietario de un bien no importa si es un equipo, maquinaria (nueva o usada), vehículos (nuevos o usados), muebles, enseres o inmuebles (nuevos, usados o en construcción), pasa de ser propietario a ser arrendatario y a cambio obtiene el valor de dicho bien en dinero, y aunque cede la propiedad a una entidad financiera cuenta con una posibilidad futura de compra.

Es similar al leasing, donde una entidad financiera, propietaria de un bien, lo alquila y, al final de un periodo el arrendatario decide si lo compra o no. La diferencia principal con el leaseback, es que en este último caso, la empresa al inicio del negocio es la dueña de la propiedad y se la vende a una entidad financiera.

Para hacer efectiva esta fórmula, todos los términos se recogen en dos contratos, el de compraventa y el de arrendamiento financiero, donde existe la opción de adquisición en un plazo establecido. Y se realiza entre dos partes, por un lado, la entidad bancaria o financiera que presta el servicio, que compra y recibe el alquiler del mueble o inmueble, y, por el otro, la empresa, que recibe el dinero de la venta y paga la mensualidad.

Ventajas

  • Transforma activos no rentables en liquidez y este dinero se puede invertir en bienes con mayor rentabilidad.
  • Cubre necesidades a corto plazo.
  • Uso de la propiedad y posible recuperación del bien al final del contrato.
  • Beneficios fiscales a través de la deducción de intereses y amortizaciones que sean aplicables.
  • La entidad financiera solamente recibe las mensualidades correspondientes al alquiler y no puede utilizar el bien mientras dure el contrato.
  • No disminuye el patrimonio si al final se ejecuta la opción de compra.
  • Mayor flexibilidad que un crédito, pues se puede financiar el total de la inversión.

La empresa debe tener en cuenta

  • Depende de la entidad financiera a cuáles bienes accede y a cuáles no.
  • En algunos casos, es probable que el bien se venda por debajo del valor por el que fue adquirido.
  • El activo no puede ofrecerse como garantía en otra operación financiera porque ya no es de su propiedad .
  • Asume todos los gastos de mantenimiento y conservación de la propiedad a pesar de que es el arrendatario.

Aunque el leaseback es una operación oportuna para solucionar la falta de liquidez, que suele ser uno de los principales problemas de las empresas, debe analizar los beneficios, los inconvenientes y considerar si más que una salida de emergencia esta figura va a acorde con la estrategia financiera global de su empresa a mediano y largo plazo.

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