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Dependiendo de la destinación de los recursos los bancos le pueden ofrecer desde créditos hipotecarios,  de vehículo, de estudio, de consumo  y de libre inversión. 

 Los créditos hipotecarios sirven para la adquisición de inmuebles ya sea para vivienda o para uso comercial e implican que los mismos quedan a título del banco mientras se van cancelando las cuotas correspondientes.

Los créditos de vehículo pueden obtenerse aprovechando convenios entre concesionarios y entidades financieras para beneficiarse en temas como el pago, no obstante, es clave ser objetivo sobre si se cuenta con la capacidad de endeudamiento suficiente para asumir las cuotas de forma cumplida, pues en estos casos el mismo vehículo adquirido es la garantía del crédito y la tarjeta de propiedad quedará limitada hasta que se cancele el total de la deuda. 

Los créditos educativos constituyen el apoyo financiero necesario para que un estudiante que no cuenta con los recursos para cubrir la totalidad de su matrícula, pueda estudiar y establezca un compromiso de pago a futuro con la entidad financiera.

Por su parte los créditos de consumo y libre inversión permiten disponer de una cantidad determinada para adquirir bienes materiales o inmateriales. Las tarjetas de crédito le permiten al titular tomar dinero prestado de la entidad financiera para hacer pagos o compras y cancelarlos en el plazo que decida (numero de cuotas).

 Para tener en cuenta

Si se ha decidido por alguna de las líneas de crédito debe tener siempre presente aspectos como la tasa de interés, los costos del crédito, seguros, las facilidades para realizar pagos, los plazos con los que cuenta, las condiciones a las que está sujeto, el tiempo de procesamiento de las solicitudes y la oferta de los productos financieros que mejor se ajusten a su necesidad.