188_174013_1Antes de contraer una deuda, todas las personas deben tener claro que el dinero prestado NO constituye un ingreso «extra», sino que nos permite gastar en el presente los ingresos que obtendremos en el futuro.

Cuando se acepta un crédito, se firma un contrato en el que el titular se compromete a devolver el dinero prestado en las condiciones pactadas, cualquiera que sea su nivel de ingresos y el dinero que tenga disponible. Así mismo, se compromete a pagar los intereses que las entidades cobran por el uso del dinero prestado, así como los gastos asociados al crédito, tales como trámites o seguros.

En algún momento, todas las personas han requerido dinero prestado para invertir en proyectos como montar empresa o comprar casa, afrontar un evento inesperado o simplemente satisfacer una necesidad o un deseo. Sin embargo, el pago de las deudas se constituye en un gasto fijo y en un riesgo que puede materializarse cuando se tienen dificultades para continuar pagando.

El pago de las obligaciones puede hacerse insostenible en ciertos casos. Por ejemplo, en países con alta inflación, las cuotas de un préstamo a tasa variable pueden subir tanto que lo hacen impagable. Igualmente, la deuda se hace insostenible cuando una persona se endeuda por encima de sus capacidades, sucede un evento inesperado que demanda dinero de manera urgente o cuando sus ingresos se ven interrumpidos porque lo despiden del trabajo, por una enfermedad o porque el negocio que tenía se quebró.

No pagar las deudas o no pagarlas a tiempo tiene implicaciones nefastas: por una parte, se inician en su contra procesos judiciales como los embargos – que pueden hacer perder el patrimonio – y por otra, quedar reportado negativamente en las centrales de riesgo, lo que cierra las puertas a nuevas oportunidades de financiación.

 

¿Qué hacer cuando se entra en mora?

Frente a situaciones de dificultad económica hay que actuar rápidamente. Hacer los ajustes en los patrones de consumo y analizar la situación financiera que enfrenta, esto le servirá para no atrasarse en los pagos ni contraer deudas adicionales insostenibles.

Antes de dejar de pagar, acérquese a su entidad financiera y plantéele la posibilidad de trabajar en la elaboración de un plan de pagos que sea realista y que le dé el margen de maniobra necesario para continuar pagando las cuotas cumplidamente. En estos casos, existen alternativas de renegociación como la extensión del plazo del crédito, una reducción de la tasa de interés, o una combinación de ambas.

También es posible buscar una forma de consolidar las deudas para convertir todos los pagos mensuales en uno solo – si las condiciones pactadas son favorables podrá reducir el valor total del pago y reducir gastos asociados como, por ejemplo, las comisiones de las tarjetas de crédito –.

Es importante saber que las entidades financieras y los deudores NO se encuentran obligados a llegar a un acuerdo de renegociación de deuda y si éste no se logra, en caso de mora se causarán y cobrarán los intereses correspondientes y se efectuarán los demás cobros que hayan sido suspendidos. La recomendación entonces es endeudarse con sensatez y responsabilidad y tener claro desde el inicio que la renegociación no es algo con lo que se pueda contar como garantizado.

Señales de alerta

Si reconoce alguno de los siguientes diez signos de advertencia es porque existen problemas con el manejo de las deudas:- No sabe con exactitud cuánto dinero debe.

– Utiliza créditos para pagar gastos básicos y cotidianos.

– Paga de manera atrasada cuotas importantes como la del crédito de vivienda o vehículo.

– Pide dinero prestado o hace anticipos en efectivo con sus tarjetas de crédito para pagar las deudas vigentes.

– Solicita o acepta nuevas tarjetas de crédito cuando se ha excedido en el cupo límite de las que tiene.

– Con frecuencia deja cuentas y facturas a un lado y pospone sus pagos por un mes o más.

– Hace pagos parciales en lugar de pagar el valor completo de la cuota.

– Los pagos mensuales de sus deudas exceden el 20% de sus ingresos.

-No tiene un fondo de emergencias para imprevistos.

– A menudo se queda sin dinero en efectivo.